El Hogar de Juana

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Las Palmas de Gran Canaria

sábado, 26 de marzo de 2011

Cuando nos quedamos sin pan. PAN DE OREGANO


Ingredientes
  • 900 ml. de harina
  • 40 gr. de levadura fresca
  • 100 gr. de mantequilla
  • 300 ml. de leche
  • 2 cucharadas de orégano
  • 2 cucharaditas de sal
  • Aceite
Preparación
Derretir la mantequilla en una cazuela. Añadir la leche y dejar que la mezcla se temple.
Desmigar la levadura en un bol y mezclar poco a poco con la leche y la mantequilla derretida (ojo, es importante que el líquido esté templado para no matar la levadura). Condimentar con el orégano y la sal.
Añadir la harina tamizada (pasada por un colador), mezclándola en dos tandas con el líquido. Amasar y dejar fermentar durante 40 minutos en el mismo bol, con un poco de harina en el fondo y tapado con un trapo (pero dejando espacio para que pueda levar). Pasado este tiempo, volver a amasar para quitarle el aire de la fermentación.
Precalentar el horno a 200 grados.
Hay dos formas posibles de hornear el pan. Engrasar una fuente de horno redonda con aceite, ir haciendo bolitas con la masa y colocándolas en la fuente formando una especie de pirámide de dos o tres pisos. Pintar con mantequilla derretida y espolvorear, si se quiere, con un poco más de orégano. Hornear unos 30 minutos.
La segunda es cocer las bolitas por separado sobre una bandeja de horno engrasada, para hacer bollitos individuales, pintándolos también con mantequilla derretida y espolvoreando una pizca más de orégano. De esta forma se hacen antes, con lo que en 15-20 minutos, dependiendo del tamaño, pueden estar. Para probar si están hechos, se puede sacar uno y golpear la base: si suena hueco, es que ya está.
Estos bollitos individuales se pueden servir como pequeños bocadillitos con rodajas de tomate natural y paté de olivas, por ejemplo. O con anchoas. O con lo que se te ocurra que pueda ir bien con el orégano.
NOTA PERSONAL: yo he usado levadura rápida (40 g. de levadura fresca equivale a 8g. de levadura rápida


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Rutina

16 de Marzo de 2011.
Al levantarme hoy me vino este pensamiento; "Otro día más de rutina", y las ganas de empezar mis tareas en casa eran nulas, pensar así, me paraba, me bloqueaba, me negué a dejarme llevar por este sentimiento, así que lo primero que hice fue poner la cafetera al fuego, nada más agradable que el olor del café por la mañana. Me senté con mi marido en la cocina, nos tomamos un rico desayuno, disfrutando de nuestra conversadera, y ahí fue donde me vino a la memoria los recuerdos, recuerdos que hacían darme cuenta de cuantas veces en mi vida había deseado tener momentos de rutina, esos días de desesperación por ver a un ser querido enfermo, verle sufrir, mientras yo, impotente tenía que seguir haciendo lo del día a día, o sufrir la muerte de un ser querido, desesperada porque el tiempo pasaran para poder llevar mejor el dolor...tantos días en los que deseaba volver a lo cotidiano, a la normalidad.
Decidí mejorar, llenarme de rutina; Me arreglé, fui al "super", con tanta suerte, que hoy era día de la fruta y verdura, conseguí unas ricas habichuelas, calabacinos y un brecol inmejorable, a muy buen precio, era lo ideal para la cena; lo cociné al vapor, piqué unos ajos, trocitos de bacon y perejil, todo hecho con un rico aceite de oliva.
Las siguientes horas continuarían trayéndome momentos bien agradables; recogí a mi hija Adriana en la Universidad, junto con Alejandro, mi sobrino, que también venía hoy a comer, al llegar a casa, ya me esperaba Sara, mi otra hija, que salía del instituto. La comida fue sencilla, espaguetis de ayer acompañados con unas papas troceadas muy fina y crujientes. La conversación en la mesa fue muy rica entre los cuatro. Disfruté de ellos.
Ha llegado la noche, y he hecho todas mis tareas con ganas, ahora es mi momento de descanso, y mientras llega mi marido, dedico mi tiempo a "mi momento de ordenador". Debo valorar más mis días de rutina, y quizás de esa manera aprenda a disfrutar desde lo que tengo, desde lo que soy...

Tetera de un lindo rastro (Nuremberg))

Tetera de un lindo rastro (Nuremberg))