El Hogar de Juana

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Las Palmas de Gran Canaria

domingo, 27 de marzo de 2011

Día de Domingo. Trenzas Brioche



Hoy el día ha amanecido gris en Las Palmas, y para rematar, el cambio de hora, se adelantan los relojes, la verdad es que los ánimos me empujan a sentarme en el sillón, bueno, mejor dicho, a recostarme, pero voy a negarme, y créanme, cuesta lo suyo arrancar.Teniendo en cuenta que mi marido trabaja, que mis hijas aprovechan el día para compartirlo con amigos y que tengo demasiadas horas para estar aquí, he decidido hacer lo siguiente: Lo primero es prepararme el café, y mientras ya he puesto una lavadora, me vengo a este rinconcito para tomármelo mientras escribo en mi blog. Hoy quiero compartir una receta que en casa ha gustado mucho, la hice esta semana para dar la bienvenida a Aristides, el hijo de mi marido, que ha estado hace poco por Nueva York, estaba deseando que me contara todo lo que vio, (viajar y conocer mundo me apasiona), así que nada mejor que preparar una buena mesa, el lugar perfecto para compartir ricas charlas. Os dejo esta receta que encontré por Internet:
INGREDIENTES
: 650 g. de harina, 250 mll. De leche, 50 g. de azúcar, 100 mll. De aceite (puede ser de girasol, o de oliva sabor suave), 2 huevos, 40 g. de levadura fresca (yo le pongo 8 g. de levadura seca), 1 cucharadita de sal.
MODO DE HACERLO. En un cuenco pondremos la harina tamizada con la cucharadita de sal, por otro lado, le daremos un toque de calor a la leche y el aceite, disolvemos la levadura en estos líquidos junto con el azúcar, todo esto, junto con los huevos batidos, lo incorporamos a la harina que habíamos preparado, mezclamos con una cuchara, y cuando ya nos resulte difícil seguir, enharinamos una superficie limpia, ponemos la masa y la trabajamos bien con las manos, siempre espolvorearemos con harina hasta que la masa no se nos pegue. Cogemos la bola de masa con las manos, la metemos un poco hacia dentro, ponemos un poco de harina en el fondo del bol, colocamos la masa, otro poco de harina por encima, la tapamos con un paño húmedo, dejándola reposar 10 minutos. Volvemos a trabajar la masa un poco para sacar el aire de la fermentación, separamos la masa en dos, y sacaremos unas cinco bolas de cada una. Haremos dos cilindros de cada porción, uno más grande que otro, con el más grande, haremos un arco para poner el pequeño en el centro, haremos la trenza, aplastando los extremos para que no se despeguen. Colocamos las trenzas en una bandeja con papel de horno, pintamos las trenzas con huevo batido y ayudandonos con una brocha, por otro un cuenco con un poquito de agua y unas cucharadas de azúcar, más o menos espesa, eso al gusto, y dejamos caer unas gotitas de este preparado por encima de las trenzas. Las metemos en le horno, dejándolas reposar unas dos horas. Cuando la masa ya ha subido, las horneamos a unos 180º hasta que esté doradas...y a disfrutar



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Rutina

16 de Marzo de 2011.
Al levantarme hoy me vino este pensamiento; "Otro día más de rutina", y las ganas de empezar mis tareas en casa eran nulas, pensar así, me paraba, me bloqueaba, me negué a dejarme llevar por este sentimiento, así que lo primero que hice fue poner la cafetera al fuego, nada más agradable que el olor del café por la mañana. Me senté con mi marido en la cocina, nos tomamos un rico desayuno, disfrutando de nuestra conversadera, y ahí fue donde me vino a la memoria los recuerdos, recuerdos que hacían darme cuenta de cuantas veces en mi vida había deseado tener momentos de rutina, esos días de desesperación por ver a un ser querido enfermo, verle sufrir, mientras yo, impotente tenía que seguir haciendo lo del día a día, o sufrir la muerte de un ser querido, desesperada porque el tiempo pasaran para poder llevar mejor el dolor...tantos días en los que deseaba volver a lo cotidiano, a la normalidad.
Decidí mejorar, llenarme de rutina; Me arreglé, fui al "super", con tanta suerte, que hoy era día de la fruta y verdura, conseguí unas ricas habichuelas, calabacinos y un brecol inmejorable, a muy buen precio, era lo ideal para la cena; lo cociné al vapor, piqué unos ajos, trocitos de bacon y perejil, todo hecho con un rico aceite de oliva.
Las siguientes horas continuarían trayéndome momentos bien agradables; recogí a mi hija Adriana en la Universidad, junto con Alejandro, mi sobrino, que también venía hoy a comer, al llegar a casa, ya me esperaba Sara, mi otra hija, que salía del instituto. La comida fue sencilla, espaguetis de ayer acompañados con unas papas troceadas muy fina y crujientes. La conversación en la mesa fue muy rica entre los cuatro. Disfruté de ellos.
Ha llegado la noche, y he hecho todas mis tareas con ganas, ahora es mi momento de descanso, y mientras llega mi marido, dedico mi tiempo a "mi momento de ordenador". Debo valorar más mis días de rutina, y quizás de esa manera aprenda a disfrutar desde lo que tengo, desde lo que soy...

Tetera de un lindo rastro (Nuremberg))

Tetera de un lindo rastro (Nuremberg))