El Hogar de Juana

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Las Palmas de Gran Canaria

miércoles, 30 de marzo de 2011

No hay tiempo. REBANADA DE PAN TOSTADO CON BERROS


Siempre andamos agobiados, saturados de trabajo, sin tiempo; No hay tiempo para hablar, para escuchar, para las risas...nos dejamos arrastrar por el cansancio físico o psíquico, y no nos damos cuenta de que los días pasan sin que jamás podamos recuperarlos, llenando nuestros recuerdos de momentos vacíos y olvidados. El gran cantautor y poeta Carlos Cano, dijo una vez en una entrevista; “Lo primero es lo primero y lo segundo es lo segundo”. Bien cierto esto, y como así lo creo, he pensado en una receta que viene ideal para aparcar todos estos cansancios dando lugar a una buena cena, haciendo propicio el momento para compartir con nuestro seres queridos.
INGREDIENTES: Para 4 personas, 250g de Berros, 2 tomates de ensalada, 4 huevos y un poquito de orégano.
MODO DE HACERLO: Cogemos las hojas de los berros, las ponemos en un bol con agua y lavamos bien con una cucharadita de bicarbonato, aclaramos y escurrimos bien, lavamos bien los tomates y lo troceamos en rodajas finas, reservamos. Tostamos 4 rebanadas grandes de pan (pan de centeno, chapata, payes...), pondremos encima las rodajitas de tomate y los berros con un poquito de sal, aceite de oliva y el orégano, reservamos. Hacemos una tortilla francesa, de un huevo cada una, y la ponemos encima de las rebanadas de pan que habíamos dejado preparadas.
NOTA: Una cena fácil pero bien buena para disfrutar de los momentos.

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Rutina

16 de Marzo de 2011.
Al levantarme hoy me vino este pensamiento; "Otro día más de rutina", y las ganas de empezar mis tareas en casa eran nulas, pensar así, me paraba, me bloqueaba, me negué a dejarme llevar por este sentimiento, así que lo primero que hice fue poner la cafetera al fuego, nada más agradable que el olor del café por la mañana. Me senté con mi marido en la cocina, nos tomamos un rico desayuno, disfrutando de nuestra conversadera, y ahí fue donde me vino a la memoria los recuerdos, recuerdos que hacían darme cuenta de cuantas veces en mi vida había deseado tener momentos de rutina, esos días de desesperación por ver a un ser querido enfermo, verle sufrir, mientras yo, impotente tenía que seguir haciendo lo del día a día, o sufrir la muerte de un ser querido, desesperada porque el tiempo pasaran para poder llevar mejor el dolor...tantos días en los que deseaba volver a lo cotidiano, a la normalidad.
Decidí mejorar, llenarme de rutina; Me arreglé, fui al "super", con tanta suerte, que hoy era día de la fruta y verdura, conseguí unas ricas habichuelas, calabacinos y un brecol inmejorable, a muy buen precio, era lo ideal para la cena; lo cociné al vapor, piqué unos ajos, trocitos de bacon y perejil, todo hecho con un rico aceite de oliva.
Las siguientes horas continuarían trayéndome momentos bien agradables; recogí a mi hija Adriana en la Universidad, junto con Alejandro, mi sobrino, que también venía hoy a comer, al llegar a casa, ya me esperaba Sara, mi otra hija, que salía del instituto. La comida fue sencilla, espaguetis de ayer acompañados con unas papas troceadas muy fina y crujientes. La conversación en la mesa fue muy rica entre los cuatro. Disfruté de ellos.
Ha llegado la noche, y he hecho todas mis tareas con ganas, ahora es mi momento de descanso, y mientras llega mi marido, dedico mi tiempo a "mi momento de ordenador". Debo valorar más mis días de rutina, y quizás de esa manera aprenda a disfrutar desde lo que tengo, desde lo que soy...

Tetera de un lindo rastro (Nuremberg))

Tetera de un lindo rastro (Nuremberg))