El Hogar de Juana

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Las Palmas de Gran Canaria

jueves, 5 de mayo de 2011

Amigas en Am Roten Buhl; MERMELADA DE FRESA

"Nadie es nunca demasiado grande para Soñar, y los Sueños nunca envejecen". (Lucy Maud Montgomery).
 
Habíamos tomado la encimera como asiento, caía  la tarde, nuestras tareas en la cocina ya habían acabado, era el momento perfecto  para hablar de nuestras cosas. Saboreábamos  un buen café (que yo había llevado de aquí), mientras el frescor del bosque entraba por la puerta del jardín para acariciarnos... Yolanda, y yo, habíamos crecido  juntas llenando nuestra niñez, y adolescencia de muchas risas, confesiones, y de alguna que otra riña. Los años pasaron, y allí estábamos otra vez ,volviendo a reír con las mismas ganas,hablando con nuestras mismas palabras, "en nuestro mismo idioma"...como si el tiempo nos hubiera traído un manto del ayer para llevarnos a ese pasado donde nuestras largas conversaciones eran Sueños hermosos para nuestro futuro...las mismas risas del ayer.
"Aún tengo en mi mente el recuerdo de aquella carta donde me decía que se casaba, mi Amiga del alma, se quedaba a vivir en Alemania, mi confidente, y mi compañera de risas...Eran tiempos de escribir cartas, con lo cual la distancia física se unía a la distancia de la comunicación, y en la medida que podíamos nos manteníamos al día de nuestras andaduras. Nunca hubo una lejanía total, siempre estuvimos ahí, llegando incluso,  a compartir los mismos modelos de neceser para nuestros bebés...Seguimos caminando en nuestras vidas, pero nunca en la indiferencia, sabiendo de nosotras, y siempre en una conexión que solo la verdadera amistad conoce... Pero la vida nos tenía guardadas experiencias duras de superar, con mucho dolor, y nos llegó justo en el momento que era para  ser compartido entre nosotras, ¡el Universo se movió para que fuera solo nuestro!; Teníamos 40 años recién cumplidos, y aunque me había adelantado en esto de saber lo que era sufrir por un Ser querido, ella no tardó en llegar  a mi lado para saber por si misma de donde venía yo...¡Todos se fueron demasiado pronto!...y Nosotras teníamos que seguir..."
Era un mes caluroso de Julio, cuando por fin, y después de tantos años de anhelarlo, llego a casa de mi amiga, ¡Cuánto habíamos deseado aquel momento!, yo sabía que había llegado un poco tarde, porque faltaba la presencia de quien me tenía que recibir, pero de alguna manera El sabía que yo estaba allí,en su casa... Los días de mi estancia en
Am Roten Buhl , se llenaron de risas, de recuerdos, de paseos tantas veces contados...
Este reencuentro tubo lugar en Alemania (Núremberg), donde vive Yolanda, y unas exquisitas fresas fueron el motivo de las risas aquella tarde de Julio en su cocina ,  ya que eran de “dudosa procedencia”; mucho bosque, paseos repentinos, campos de fresas a nuestro paso, donde el granjero dejaba pequeñas bandejas para recoger a 1€...Volvíamos a ser esas dos chiquillas que nos metíamos a coger peras, o lo que se terciara, en los cercados de nuestros vecinos, pero ahora en Nuremberg, en Am Roten Buhl ...: 
MERMELADA DE FRESA
INGREDIENTES: 1Kg de fresas, ¾ kg de azúcar, el zumo de un limón.
MODO DE HACERLO: Lavamos bien las fresas, y quitamos las hojas verdes, las ponemos en una fuente de cristal con agua, solo hasta cubrirlas, las regamos con el zumo del limón, y las dejamos reposar 1 hora. Pasado este tiempo, escurrimos el agua, sin tirarla, por si nos hace falta. Trocemos las fresas en láminas, no muy gruesas. En un caldero, iremos poniendo una capa de fresas y otra de azúcar. Las cocinamos a fuego lento, y ya, cuando veamos que tiene la consistencia de mermelada (yo hago la prueba de dejar caer una gota en una servilleta de papel, si esta es redonda y no rueda, es que está en su punto). Si viéramos que se nos queda espesa, añadimos un poco del agua que habíamos reservado. Retiramos la mermelada, dejamos enfriar y listas para conservar.
Nota personal: "Existen vínculos de amistad que nunca podrán alejarse, ni romperse porque hay una unión de Amor que nace por, y para  "Amigas con espíritus afines". (Juana Hdez)

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Rutina

16 de Marzo de 2011.
Al levantarme hoy me vino este pensamiento; "Otro día más de rutina", y las ganas de empezar mis tareas en casa eran nulas, pensar así, me paraba, me bloqueaba, me negué a dejarme llevar por este sentimiento, así que lo primero que hice fue poner la cafetera al fuego, nada más agradable que el olor del café por la mañana. Me senté con mi marido en la cocina, nos tomamos un rico desayuno, disfrutando de nuestra conversadera, y ahí fue donde me vino a la memoria los recuerdos, recuerdos que hacían darme cuenta de cuantas veces en mi vida había deseado tener momentos de rutina, esos días de desesperación por ver a un ser querido enfermo, verle sufrir, mientras yo, impotente tenía que seguir haciendo lo del día a día, o sufrir la muerte de un ser querido, desesperada porque el tiempo pasaran para poder llevar mejor el dolor...tantos días en los que deseaba volver a lo cotidiano, a la normalidad.
Decidí mejorar, llenarme de rutina; Me arreglé, fui al "super", con tanta suerte, que hoy era día de la fruta y verdura, conseguí unas ricas habichuelas, calabacinos y un brecol inmejorable, a muy buen precio, era lo ideal para la cena; lo cociné al vapor, piqué unos ajos, trocitos de bacon y perejil, todo hecho con un rico aceite de oliva.
Las siguientes horas continuarían trayéndome momentos bien agradables; recogí a mi hija Adriana en la Universidad, junto con Alejandro, mi sobrino, que también venía hoy a comer, al llegar a casa, ya me esperaba Sara, mi otra hija, que salía del instituto. La comida fue sencilla, espaguetis de ayer acompañados con unas papas troceadas muy fina y crujientes. La conversación en la mesa fue muy rica entre los cuatro. Disfruté de ellos.
Ha llegado la noche, y he hecho todas mis tareas con ganas, ahora es mi momento de descanso, y mientras llega mi marido, dedico mi tiempo a "mi momento de ordenador". Debo valorar más mis días de rutina, y quizás de esa manera aprenda a disfrutar desde lo que tengo, desde lo que soy...

Tetera de un lindo rastro (Nuremberg))

Tetera de un lindo rastro (Nuremberg))