El Hogar de Juana

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Las Palmas de Gran Canaria

jueves, 12 de mayo de 2011

Cuando la Desilusión se viste diferente; TARTA DE MOKA

Cuantas veces hemos visto como la Desilusión nos visita, y para nada que la recibimos bien, claro que no, es más, le negamos la entrada, y eso nos pone de mal humor, tristes, cansados...nos hace sentir contrariados. Lo paso tan mal con este sentimiento que hoy he decidido buscar algún remedio para no seguir luchando contra su voluntad de seguir visitándome, y para eso he hecho lo siguiente: Lo primero del todo ha sido intentar dejar de esperar, por lo menos a largo plazo, me propuse darme cortos espacios de tiempo, con la intención de que vaya desapareciendo este anhelo por necesitar tanto que las cosas pasen como quiero, o que alguien actúe como deseo. Quizás de esta manera la Desilusión venga vestida de otra manera, y entonces yo me diré: “Bueno, ha salido distinto o es diferente a como yo pienso, pero no como esperaba, quizás, entonces todo será solo como tiene que ser”.
Hacer la siguiente receta, era la situación perfecta para dejarme arrastrar por este incordiante sentimiento, pues siempre había tenido miedo de hacerla. Cuando era pequeña, tengo el recuerdo de haberla probado en casa de una amiga, y nunca he vuelto a sentir ese sabor, me daba miedo hacerla, y para atreverme llevé a cabo mi plan; “Nada de esperar”, solo me limité a hacerla, disfrutando de lo que iba creando, hasta me di un lindo paseo en busca del licor que necesitaba, la caminata ayudó mucho a sentirme con fuerzas para afrontar esta situación: TARTA DE MOKA
INGREDIENTES PARA LA CREMA DE MOKA: 3 yemas de huevo, 120 g. de azúcar, 200 g. de mantequilla, y una cucharada de esencia de café.
Primero hagamos la esencia de café: 2 ½ cucharadas colmadas de café molido y 150 ml de agua. Ponemos el agua al fuego y cuando esté muy caliente sin hervir, se echa el café. Cuando levante el hervor, se mueve con una cuchara, dejándolo al fuego durante 1 m. más. Se tapa el caldero y se deja reposar 10m. Al cabo de ese tiempo, se cuela con un colador muy fino. Ya tenemos la esencia de café lista. Reservamos.
Batimos la yema con todos los demás ingredientes, incluida la esencia de café. Cuando haya cogido la consistencia de una crema la guardamos en la nevera.
HACER LA TARTA: Como base para la tarta haremos el Queque de Yogurt que ya he dado en mi blog, con la única diferencia que en vez de 2 vasos de azúcar, solo pondremos 1 y ½, para que no se nos quede muy dulce. Dejamos enfriar el queque. Lo partimos a la mitad y lo emborrachamos con un almíbar que habremos dejado hecho de la siguiente manera: 1 vaso y ½ de agua, ½ vaso de azúcar, 1 cucharada de licor (yo use Amareto), y un poquito de corteza de limón. Hervimos todo unos minutos, la consistencia del almíbar será al gusto. Una vez tengamos el queque ya frío, partido a la mitad y emborrachado, untamos con la crema de Moka una parte, ponemos la otra mitad del bizcocho encima y ya lo cubrimos todo con la crema. Adornamos con unos fideos de chocolate. Lo ponemos en la nevera, dejándolo reposar unas horas, y listo para su disfrute.
Nota Personal: Hoy, ¡por fin!, mi hija Sara, se ha atrevido a probar un poquito de esta tarta, que coma algo dulce de lo que yo hago tiene un gran mérito. Y mi marido al saborearla ha dicho que le vino a la memoria las tartas que hacía para muchos restaurantes de las Canteras La Señora Alicia.
Es una tarta con muchas calorías, pero creo que solo hay que saber comérsela, quizás hasta sea bueno eso de quitarte la ansiedad por querer algo dulce, y si la hacemos pensando en repartir será mucho mejor, pues así evitamos tenerla en casa largo tiempo.


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Rutina

16 de Marzo de 2011.
Al levantarme hoy me vino este pensamiento; "Otro día más de rutina", y las ganas de empezar mis tareas en casa eran nulas, pensar así, me paraba, me bloqueaba, me negué a dejarme llevar por este sentimiento, así que lo primero que hice fue poner la cafetera al fuego, nada más agradable que el olor del café por la mañana. Me senté con mi marido en la cocina, nos tomamos un rico desayuno, disfrutando de nuestra conversadera, y ahí fue donde me vino a la memoria los recuerdos, recuerdos que hacían darme cuenta de cuantas veces en mi vida había deseado tener momentos de rutina, esos días de desesperación por ver a un ser querido enfermo, verle sufrir, mientras yo, impotente tenía que seguir haciendo lo del día a día, o sufrir la muerte de un ser querido, desesperada porque el tiempo pasaran para poder llevar mejor el dolor...tantos días en los que deseaba volver a lo cotidiano, a la normalidad.
Decidí mejorar, llenarme de rutina; Me arreglé, fui al "super", con tanta suerte, que hoy era día de la fruta y verdura, conseguí unas ricas habichuelas, calabacinos y un brecol inmejorable, a muy buen precio, era lo ideal para la cena; lo cociné al vapor, piqué unos ajos, trocitos de bacon y perejil, todo hecho con un rico aceite de oliva.
Las siguientes horas continuarían trayéndome momentos bien agradables; recogí a mi hija Adriana en la Universidad, junto con Alejandro, mi sobrino, que también venía hoy a comer, al llegar a casa, ya me esperaba Sara, mi otra hija, que salía del instituto. La comida fue sencilla, espaguetis de ayer acompañados con unas papas troceadas muy fina y crujientes. La conversación en la mesa fue muy rica entre los cuatro. Disfruté de ellos.
Ha llegado la noche, y he hecho todas mis tareas con ganas, ahora es mi momento de descanso, y mientras llega mi marido, dedico mi tiempo a "mi momento de ordenador". Debo valorar más mis días de rutina, y quizás de esa manera aprenda a disfrutar desde lo que tengo, desde lo que soy...

Tetera de un lindo rastro (Nuremberg))

Tetera de un lindo rastro (Nuremberg))