“En el Rocío de las cosas pequeñas, el corazón encuentra su alborada y se refresca” (Poeta Libanés Jalil Gibrán).
“Hoy tenía que entregar una redacción, pero como no la hice, me pusieron un negativo. Me da igual, no la pienso hacer porque me parece una tontería lo que hay que poner. Tenemos que hablar de como hacemos los deberes en casa, y es que la “Seño”, es tonta, como si no supiera ella que todos los niños los hacen solos, y en su cuarto, porque todos los padres trabajan para ganar mucho dinero. Pero bueno, eso del negativo no me importa, lo que en realidad me ha molestado es lo de Marta Moreno. La “Seño”, le ha puesto un 10 por su redacción, pero lo peor no es eso, sino que la ha leído delante de toda la clase, para presumir de que su mamá casi siempre está en casa a la hora de los deberes y que se pone con ella en la cocina mientras prepara la comida. Como no tenía bastante con decirlo, va, y lleva unos panecillos que su madre hizo el día anterior. ¡Es que no la soporto, si ya me caía mal, ahora ni la aguanto!. Todos los niños le hacían la pelota para poder probar esos panes asquerosos...No haré la redacción.”
Lola, entró a darle las buenas noches a Esteban, pero ya se había dormido. Otro día más que llegaba tarde. Al salir vio un cuaderno tirado en el suelo. Leyó lo que había escrito. La tristeza y la culpabilidad entraron a la habitación, no paraban de mirarla. Había elegido ser madre, y lo había hecho con mucha ilusión, con muchísimo amor, pero algo estaba fallando. Los fracasos en su trabajo no le producían tanto dolor como los fracasos que tenía en su tarea como mamá. Recordó lo que su madre había dicho siempre: “Tener un hijo es como un continúo viaje que haces para disfrutar de todo lo que ves y todo lo que haces. No quieres perder detalle de nada. Fotografías y grabas cada instante para llenar tu baúl de los recuerdos y volver a verlo en tus momentos de nostalgia. Sabes que todo lo que no vivas en ese viaje, difícilmente lo podrás a volver a ver . Cada día de nuestros hijos, cada etapa de sus vidas, también deben ser capturadas por nosotros, pues si no lo hacemos en ese presente, ya no tendremos tiempo de regresar para recuperarlo. No dejes nunca que esas vivencias se te escapen”.
Unas simples, Magdalenas, receta de lo más sencillo, puede ser un buen motivo para compartir una tarde de deberes en la cocina con nuestros hijos.
INGREDIENTES: 1 yogur de limón, la misma medida de aceite de oliva (sabor suave) 2 medidas, del bote de yogur, de azúcar, 3 medidas de harina tamizada, 1 sobre de levadura Royal, 3 huevos, la ralladura de medio limón, y un toque de esencia de vainilla.
MODO DE HACERLO: Batir las claras a punto de nieve, y poco a poco, incorporar las yemas, el azúcar, yogur, harina, limón rallado y vainilla. Rellenar las capsulas para los moldes de magdalenas, hacerlo solo hasta la mitad, pues luego van a subir te tamaño. Horneamos a una temperatura media hasta que estén doradas y al pinchar, el palillo salga seco.
Nota Personal: Esteban hizo la redacción con su madre en la cocina, y elaboraron estas deliciosas Magdalenas." Si hay tiempo para todo, para esto también".

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