El Hogar de Juana

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Las Palmas de Gran Canaria

domingo, 15 de mayo de 2011

El Libro de Doña Petrona: ENSALADILLA RUSA

Muchos libros han crecido conmigo, se han convertido en parte de mi vida, de mis recuerdos y de lo que soy, porque en ellos puedo ver lo que mis ojos no me dejan, o escuchar lo que a mis oídos se les escapa. Por eso me cuesta tanto deshacerme de ellos, pero cuando eso sucede y los regalo, luego me suelo quedar como que me falta algo,siento la necesidad de volver a recuperarlos. Así que una tarde, mi marido decidió ir conmigo en busca del libro que me faltaba; “El Encanto de la Vida Simple”. Ya sabíamos lo difícil que era volver a encontrarlo, pues está descatalogado, pero ya una vez habíamos conseguido libros en la misma situación, eso nos animó. Recorrimos todas las librerías, y cuando agotamos las que estaban en nuestro alcance de búsqueda, nos dirigimos, a dos tiendas de libros usados.¡ Estas si que son Librerías con verdadero encanto y magia!, puedo pasarme horas viendo lo que tienen. En la primera no hubo éxito, y ya con  la desilusión casi puesta, nos dirigimos a la última oportunidad que nos quedaba. Otro fracaso, tampoco había nada. Decidida a resignarme, al menos por el momento, me puse a rebuscar sin saber el que. Instintivamente me dirigí a unos viejos libros, que aparentemente, para nada que llamaban la atención, como si estuvieran perdidos, y allí estaba el, no era lo que había buscado con tanto anhelo, pero si era lo que mi interior quería encontrar, sin saberlo, toda la tarde caminé hacía el..  El Encanto de La Vida Simple solo fue una excusa para llegar hasta allí, (seguiré buscándolo) . No es que hubiera descubierto una joya literaria, Bestseller...solo era un Libro de Recetas; Viejito, amarillento, con olor de haber pasado el tiempo por sus paginas, pero con muchísimas ganas de seguir aportando conocimientos y ganas de hacer. Lo tuve claro desde que lo vi, y mi marido también supo que era para mi.. Llegué a mi casa feliz, deseando enseñar mi hallazgo. EL LIBRO DE DOÑA PETRONA. La receta la pondré tal cual dice en su libro.
ENSALADILLA RUSA: Cocinar por separado medio kilo de arvejas (guisantes) tres zanahorias, un cuarto kilo de chauchas (habichuelas), cuatro papas, (yo las cogí medianas y las guisé enteras), todo cortado en daditos chicos; escurrilos y colocarlos sobren un repasador (colador) para sacarles toda el agua que contengan; poner en un recipiente hondo, añadirle pepinitos en vinagre cortados en daditos finos, tres cucharadas de mayonesa; condimentar con mostaza, sal y pimienta; revolver bien.
Esta ensalada se emplea para acompañar casi toda clase de fiambres. También se le puede agregar huevo duro y jamón cocido, picados (yo lo hice).
Nota Personal; No nos deshagamos nunca de los libros que son parte de nosotros porque, si enseñamos a nuestros hijos a vivir con ellos, sin duda que  les dejaremos un buen legado. Algo de eso me dejó mi padre, que en otro momento contaré.
De esta receta les diré que es mi mejor Ensaladilla Rusa

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Rutina

16 de Marzo de 2011.
Al levantarme hoy me vino este pensamiento; "Otro día más de rutina", y las ganas de empezar mis tareas en casa eran nulas, pensar así, me paraba, me bloqueaba, me negué a dejarme llevar por este sentimiento, así que lo primero que hice fue poner la cafetera al fuego, nada más agradable que el olor del café por la mañana. Me senté con mi marido en la cocina, nos tomamos un rico desayuno, disfrutando de nuestra conversadera, y ahí fue donde me vino a la memoria los recuerdos, recuerdos que hacían darme cuenta de cuantas veces en mi vida había deseado tener momentos de rutina, esos días de desesperación por ver a un ser querido enfermo, verle sufrir, mientras yo, impotente tenía que seguir haciendo lo del día a día, o sufrir la muerte de un ser querido, desesperada porque el tiempo pasaran para poder llevar mejor el dolor...tantos días en los que deseaba volver a lo cotidiano, a la normalidad.
Decidí mejorar, llenarme de rutina; Me arreglé, fui al "super", con tanta suerte, que hoy era día de la fruta y verdura, conseguí unas ricas habichuelas, calabacinos y un brecol inmejorable, a muy buen precio, era lo ideal para la cena; lo cociné al vapor, piqué unos ajos, trocitos de bacon y perejil, todo hecho con un rico aceite de oliva.
Las siguientes horas continuarían trayéndome momentos bien agradables; recogí a mi hija Adriana en la Universidad, junto con Alejandro, mi sobrino, que también venía hoy a comer, al llegar a casa, ya me esperaba Sara, mi otra hija, que salía del instituto. La comida fue sencilla, espaguetis de ayer acompañados con unas papas troceadas muy fina y crujientes. La conversación en la mesa fue muy rica entre los cuatro. Disfruté de ellos.
Ha llegado la noche, y he hecho todas mis tareas con ganas, ahora es mi momento de descanso, y mientras llega mi marido, dedico mi tiempo a "mi momento de ordenador". Debo valorar más mis días de rutina, y quizás de esa manera aprenda a disfrutar desde lo que tengo, desde lo que soy...

Tetera de un lindo rastro (Nuremberg))

Tetera de un lindo rastro (Nuremberg))