El Hogar de Juana

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Las Palmas de Gran Canaria

domingo, 15 de mayo de 2011

Hablando contigo; Papá:PAN DE MATALAUVA

¿Papá, te acuerdas de lo que te gustaba el Pan de Matalauva?...Me acuerdo como disfrutabas del pan recién llegado que Ramón, el panadero, vendía por casa. Si llegaba para la hora del desayuno, nada podía ser más exquisito que prepararte un bocadillo de queso, pero si ya habías desayunado, arrancabas un pellizco del pan y le decías a mamá que lo oliera para que compartiera contigo  ese momento.
Fuiste un niño de La Guerra Civil Española, nacido en el campo, viendo como tus hermanos mayores partían a la Península para luchar, mientras dejaban atrás a una madre con el alma rota. Sufriste en silencio, agarrado a sus faldas, todo el dolor, la miseria y el hambre que aquellos tiempos trajeron a nuestras tierras . Pero para nada que te convertiste en un hombre de carácter avinagrado,todo lo contrario,  fuiste capaz de darle de lado al dolor y crecer llenando tu vida de aprendizajes, paciencia y mucho amor. Todo lo que viviste te hizo crecer como persona, y un simple Pan de Matalauva, podía hacerte volver a la realidad, para saber valorar que todos esos malos días se quedaban atrás, y algo tan deseado para calmar tu hambre, ahora, era alimento diario que a tus hijos nunca les faltaba.
¿Te acuerdas de nuestras caminatas a Teror, echando por el Espartero y bajando por los Arbejales?...¡Cuanto disfruté de esos caminos contigo!, de tus charlas, risas...y lo mejor, de lo mejor, era la llegada al pueblo, donde después de ver a tu Virgensita, nos íbamos a por un buen bocadillo hecho con Pan de Matalauva y Chorizo de Teror.
Hoy he hecho este Pan teniéndote presente en todo momento, y ha sido un verdadero placer, porque ¿sabes una cosa Papá?, tu siempre estás conmigo, en realidad, nunca te has ido. “No hay persona más muerta que aquella que es olvidada”. A ti nunca te olvidaremos.
INGREDIENTES: 750g de harina de fuerza, 25g de levadura fresca, una cucharadita, de café, de sal, 450ml de agua tibia, 1 cucharadita de matalauva (anís en grano)
MODO DE HACERLO: Diluir la levadura en el agua tibia, dejándola reposar unos 10 minutos. En un bol grande, pondremos la harina, la sal y la matalauva. Removemos todo. Hacemos un hueco en el centro y vamos poniendo el agua que habíamos dejado reposar con la levadura. Removemos con una cuchara de madera, hasta que no podamos seguir. En una superficie limpia, (encimera o mesa), espolvoreamos con un poco de harina, ponemos la masa y amasamos con las manos, siempre virando la masa hacia dentro y sin dejar de parar durante unos 15 minutos. Pasado este tiempo de amasado haremos una bola, metiendo siempre los lados hacia dentro. Ponemos un poco de harina en el bol que usamos para amasar, dejamos la bola de masa ahí, poniendo un poco de harina por encima. La tapamos con un paño húmedo, y dejamos reposar 1 hora y ½ o hasta que doble su volumen. Pasado este tiempo, sacamos las masa y la volvemos a trabajar unos 5 minutos en la mesa para que suelte el aíre. Repetimos la acción de hacer una bola, dejándola, esta vez, reposar unos 30 minutos más ,en la bandeja de horno. Después de la media hora, la sacamos, volviendo a quitar un poco el aire. Ahora pasamos a dar forma de pan a la masa, podemos hacer un pan grande, o dos medianos. Con un cuchillo afilado haremos unos cortes, ayudándonos de un vaporizador, lo rociamos con un poco de agua, y espolvoreamos un poco de harina. Untamos la bandeja de horno con un poco aceite y harina, Colocamos el pan y horneamos.
Sobre el tiempo de cocción daré las pautas comunes a seguir, pero, ya saben que no todos los hornos son iguales: Ponerlo a una temperatura de unos 180º, con un bol con agua para mantener la humedad. Vigilar la cocción, y si vuestro horno es “dudoso”, colocar la bandeja a una altura media y a unos 160º. ¿Cómo sabemos que está listo?. Pues muy sencillo; Solo hay que dar unos toques, y si suena a hueco es que ya está.
Nota Personal: Al día siguiente este pan puede convertirse en un rico desayuno, lo suficientemente nutritivo para afrontar un largo día. ¿Qué te parece Papá?...


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Rutina

16 de Marzo de 2011.
Al levantarme hoy me vino este pensamiento; "Otro día más de rutina", y las ganas de empezar mis tareas en casa eran nulas, pensar así, me paraba, me bloqueaba, me negué a dejarme llevar por este sentimiento, así que lo primero que hice fue poner la cafetera al fuego, nada más agradable que el olor del café por la mañana. Me senté con mi marido en la cocina, nos tomamos un rico desayuno, disfrutando de nuestra conversadera, y ahí fue donde me vino a la memoria los recuerdos, recuerdos que hacían darme cuenta de cuantas veces en mi vida había deseado tener momentos de rutina, esos días de desesperación por ver a un ser querido enfermo, verle sufrir, mientras yo, impotente tenía que seguir haciendo lo del día a día, o sufrir la muerte de un ser querido, desesperada porque el tiempo pasaran para poder llevar mejor el dolor...tantos días en los que deseaba volver a lo cotidiano, a la normalidad.
Decidí mejorar, llenarme de rutina; Me arreglé, fui al "super", con tanta suerte, que hoy era día de la fruta y verdura, conseguí unas ricas habichuelas, calabacinos y un brecol inmejorable, a muy buen precio, era lo ideal para la cena; lo cociné al vapor, piqué unos ajos, trocitos de bacon y perejil, todo hecho con un rico aceite de oliva.
Las siguientes horas continuarían trayéndome momentos bien agradables; recogí a mi hija Adriana en la Universidad, junto con Alejandro, mi sobrino, que también venía hoy a comer, al llegar a casa, ya me esperaba Sara, mi otra hija, que salía del instituto. La comida fue sencilla, espaguetis de ayer acompañados con unas papas troceadas muy fina y crujientes. La conversación en la mesa fue muy rica entre los cuatro. Disfruté de ellos.
Ha llegado la noche, y he hecho todas mis tareas con ganas, ahora es mi momento de descanso, y mientras llega mi marido, dedico mi tiempo a "mi momento de ordenador". Debo valorar más mis días de rutina, y quizás de esa manera aprenda a disfrutar desde lo que tengo, desde lo que soy...

Tetera de un lindo rastro (Nuremberg))

Tetera de un lindo rastro (Nuremberg))