El Hogar de Juana

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Las Palmas de Gran Canaria

jueves, 9 de junio de 2011

Dos campeones: Esteban Hernández, y José Granados: ROSQUILLAS DE NARANJA

“El mundo está lleno de sufrimiento,
pero rebosa de personas
que lo han vencido
y en su lucha han descubierto algo valioso” (Hellen Keller , El mundo en que vivimos)
     Querido José Manuel Granados: Hoy, como la otra vez que te escribí, he vuelto a coger una cuenta de correo que no es la adecuada para ponerme en contacto contigo, pero es la única que tengo para poder  contarte las novedades. Se que volverás a entenderlo y no te molestará que lo haya hecho. También se que esta vez no me vas a contestar, al menos de una forma normal y lógica, pero no me cabe la menor duda que de te las ingeniarás de alguna manera para hacerme llegar que lo has leído. Te cuento:
Esteban, tal y como tu me dijiste la última vez que hablamos, ha vuelto a ser el mismo, incluso me atrevería a decirte que nunca ha estado tan bien como ahora. Es un luchador nato, y creo que esa forma de ser, fue lo que te dio fuerzas a ti para apostar por el. Tus apuestas fueron bien altas, muchas trabas tuviste para poder llevarlas a cabo, porque nadie daba un céntimo por mi hermano, sin embargo tu no lo dudaste, arriesgando todo lo que tenías, convencido de que valía la pena, y así ha sido, porque aún sigue demostrando que puede ganar. Claro, también es cierto que el ha contado con algo muy valioso: Su familia, principalmente su esposa. Esa si que ha sabido estar en las carreras más duras, con pistas que muy poca gente se atreve, sabiendo demostrar en todo momento que no hay obstáculos insalvables cuando el verdadero amor está por encima de todo. Para ella sentirse fuerte y no dejar que el cansancio le pudiera se dejó ayudar por dos personitas, que aunque pequeñas de tamaño, llevan en su interior la fuerza suficiente para mover montañas; su dos hijos. Y ya, para que no quedara nada por cubrir en esta gran prueba, siempre sintieron el amor y agasajo de sus hermanas, su madre, sus suegros, y el amor eterno de un padre, que sin estar presente físicamente, nunca le abandonó, porque doy buena fe de ello; nuestro padre siempre ha estado y estará a su lado.
Bueno, Jose, ya poco más te puedo contar, solo decirte que Esteban lleva un tiempo retirado, solo va a competir en una pequeña carrera a final de verano, pero será fácil, conoce de sobra esta pista (Radio-cirugía), se que tu ya estuviste ahí, así que nada nuevo, lo que si te digo que es un lujo llegar hasta aquí, porque significa que hay muchas probabilidades, casi todas, de que mi hermano se retire con éxito, eso es algo de lo que estoy segura,  ya que, con la fuerza, y el coraje que el tiene, no puede ser de otra manera.
Ahora solo me queda despedirme, pero antes, dejame hacerles un pequeño regalo a mis dos campeones; Tu (José Manuel Granados Peña) y a mi hermano (Esteban Hernández Santos. Aquí les dejo mi receta de Rosquillas a La Naranja:
Atentamente: Alguien que nunca se olvidará de ti. Un abrazo
INGREDIENTES: 2 huevos, 3 cucharadas de azúcar, 1 cucharada de azúcar avainillado, 4 cucharadas de aceite de oliva de sabor suave, 2 cucharadas de zumo de naranja, la ralladura de la naranja, 300g de harina, 1 cucharada de levadura en polvo, 1 cucharadita de canela y una pizca de sal.
MODO DE HACERLO: Mezclamos todos los ingredientes, hasta obtener una masa compacta. Una vez hecho esto, hacemos pequeños bastoncillos, uniendo los bordes, para formar las rosquillas, (hay que tener en cuenta de no hacerlos muy gruesos, pues luego a la hora de freír se hincharán). En un sartén ponemos bastante aceite, dejamos que caliente bastante. Llegado a este punto solo tenemos que poner a freír las rosquillas, dándole la vuelta con frecuencia, para que no se queme. Una vez estén doraditas, las ponemos en un fuente, que previamente, hemos dejado preparada con papel absorvente. Espolvoreamos con azúcar glasé y a disfrutar de este dulce tan sabroso.
Nota Personal; Sin duda, para mi hermano, fue una gran suerte ponerse en la manos de José Granados, un buen profesional, y un gran Neurocirujano, pero, hay que reconocer que también, para el fue un verdadero privilegio trabajar con un paciente tan luchador como lo es Esteban. Un abrazo a los dos.



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Rutina

16 de Marzo de 2011.
Al levantarme hoy me vino este pensamiento; "Otro día más de rutina", y las ganas de empezar mis tareas en casa eran nulas, pensar así, me paraba, me bloqueaba, me negué a dejarme llevar por este sentimiento, así que lo primero que hice fue poner la cafetera al fuego, nada más agradable que el olor del café por la mañana. Me senté con mi marido en la cocina, nos tomamos un rico desayuno, disfrutando de nuestra conversadera, y ahí fue donde me vino a la memoria los recuerdos, recuerdos que hacían darme cuenta de cuantas veces en mi vida había deseado tener momentos de rutina, esos días de desesperación por ver a un ser querido enfermo, verle sufrir, mientras yo, impotente tenía que seguir haciendo lo del día a día, o sufrir la muerte de un ser querido, desesperada porque el tiempo pasaran para poder llevar mejor el dolor...tantos días en los que deseaba volver a lo cotidiano, a la normalidad.
Decidí mejorar, llenarme de rutina; Me arreglé, fui al "super", con tanta suerte, que hoy era día de la fruta y verdura, conseguí unas ricas habichuelas, calabacinos y un brecol inmejorable, a muy buen precio, era lo ideal para la cena; lo cociné al vapor, piqué unos ajos, trocitos de bacon y perejil, todo hecho con un rico aceite de oliva.
Las siguientes horas continuarían trayéndome momentos bien agradables; recogí a mi hija Adriana en la Universidad, junto con Alejandro, mi sobrino, que también venía hoy a comer, al llegar a casa, ya me esperaba Sara, mi otra hija, que salía del instituto. La comida fue sencilla, espaguetis de ayer acompañados con unas papas troceadas muy fina y crujientes. La conversación en la mesa fue muy rica entre los cuatro. Disfruté de ellos.
Ha llegado la noche, y he hecho todas mis tareas con ganas, ahora es mi momento de descanso, y mientras llega mi marido, dedico mi tiempo a "mi momento de ordenador". Debo valorar más mis días de rutina, y quizás de esa manera aprenda a disfrutar desde lo que tengo, desde lo que soy...

Tetera de un lindo rastro (Nuremberg))

Tetera de un lindo rastro (Nuremberg))