El Hogar de Juana

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Las Palmas de Gran Canaria

miércoles, 1 de junio de 2011

A mi amiga Mila Santana; GALLETAS DE ALMENDRA Y CANELA


“Algunas mujeres esperan
que algo cambie, y como nada lo hace,
cambian ellas”. ( Hacia el alma esencial).

“Nuestra amistad llegó en la madurez, en esa madurez que ya nada se esfuerza, lejos de querer amigas para fiestas, o para contarse cotilleos, fuera de complejos, y dejando de mirar de reojo para ver los fallos que lleva la otra... es más tiempo de valorar. La etapa perfecta para tener a una amiga de verdad, que te sabe escuchar, y a la que te gusta oír, sin miedo a decir cuales eran las inquietudes que nos motivaron a caminar, y que ya casi habíamos olvidado, o que quisimos olvidar a donde iban nuestros Sueños, porque era la mejor manera de no sufrir... Pero ahí estábamos las dos, encontrándonos en la bifurcación de la vida, donde había una señal indicándonos que ya habíamos pasado los 40, que a partir de ahí teníamos que decidir bien claro el camino a seguir, o si no, ya nos perderíamos para siempre. Estábamos heridas, y eso hacía complicado el camino, hubiese parecido que eran dolores diferentes, pero como buena enfermera que eres, creo que tu viste antes que yo la similitud que había en nuestro dolor,  lo supe camuflar bien, o al menos, intenté ponerme un buen maquillaje, para que no te fuera fácil ver las heridas.
Fuiste la primera en coger el camino correcto, pero con mucho dolor, y grandes obstáculos. En todo momento te apoyé porque estaba convencida que era el adecuado, y el único que te llevaría al lugar de tus Sueños perdidos. Al principio me quedé como un poco sola, era complicado seguirte, pero bien que aguantaba los chaparrones, y seguí usando el mismo maquillaje, negándome a mostrar mis lesiones. A pesar de haberme quedado atrás, no dejé de seguirte en la distancia, siendo prudente, sin agobiar, a veces, hasta pudo parecer que dejé de estar a tu lado, ¡eso nunca!, todo lo contrario, yo sabía que ese camino estaba lleno de un dolor, y una soledad, que únicamente te pertenecían a ti, debías ir sola para poder ir deshaciéndote de toda la carga que te pesaba, y no te dejaba avanzar, era la mejor manera de alcanzar la meta. Así, fue y así lo hiciste. Todo lo que sufriste en ese travesía, yo lo sufrí, pero lo que ibas logrando, ¡bien que lo celebré!.
Unos años después quise seguir sobre tus pasos. Me adentré por el mismo sendero. Ahora me tocaba a mi vivir en propias carnes toda la angustia, miedo, y desesperación por la que ya habías pasado. Fue precisamente las huellas de tu experiencia mi mejor guía en la oscuridad, siempre sabiéndote cerca, muchas veces, sin necesidad de oírte, bastaba con saber que tu eras mi amiga, esa “Amiga del Alma” que sabe estar con ausencias...estabas ahí...
Hoy, ¡Por fin!, podemos celebrar que los senderos que nos están quedando por andar, lo haremos llevando cargas más ligeras, y a pesar de algún contratiempo que otro, propio de la vida misma, solo nos estamos limitando a ser mujeres con muchas ganas de disfrutar de nuestros logros. Ha llegado nuestro tiempo”.
Hacer galletas es pensar en esa amiga para poder disfrutarlas riéndonos y haciendo burla de lo que entonces solo fueron motivos de lágrimas. Por eso esta receta. GALLETAS DE ALMENDRAS Y CANELA.
INGREDIENTES: 125g de mantequilla fría y cortada en dados, 150g de harina de repostería, 50g de almendras molidas, 90g de azúcar, 1 huevo, 1 cucharadita y media de canela y una cucharadita de ralladura de limón.
MODO DE HACERLO: Mezclamos la mantequilla con el azúcar, añadimos el huevo batido, la harina, la canela y la ralladura de limón. Hacemos una pasta uniforme. Formamos una bola, que pondremos en un bol, tapamos con film transparente y dejamos reposar una media hora. Pasado este tiempo, extendemos la bola con un rodillo encima del papel de horno, pues así nos resultará más fácil hacer los dibujos de las galletas. Limpiamos los bordes. Volviendo a dejar una bola hecha con la masa sobrante y dejamos enfriar otra vez, para que la mantequilla no se derrita demasiado. Colocamos las galletas puestas en el papel de hornear en la bandeja. Cocinamos en el horno a una temperatura media hasta que veamos que las galletas cogen color. Sacamos y volvemos a repetir la operación anterior hasta que se nos acabe la masa.
Nota Personal; “Las Amigas del Alma siempre saben estar ahí...Gracias Mila". 

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Rutina

16 de Marzo de 2011.
Al levantarme hoy me vino este pensamiento; "Otro día más de rutina", y las ganas de empezar mis tareas en casa eran nulas, pensar así, me paraba, me bloqueaba, me negué a dejarme llevar por este sentimiento, así que lo primero que hice fue poner la cafetera al fuego, nada más agradable que el olor del café por la mañana. Me senté con mi marido en la cocina, nos tomamos un rico desayuno, disfrutando de nuestra conversadera, y ahí fue donde me vino a la memoria los recuerdos, recuerdos que hacían darme cuenta de cuantas veces en mi vida había deseado tener momentos de rutina, esos días de desesperación por ver a un ser querido enfermo, verle sufrir, mientras yo, impotente tenía que seguir haciendo lo del día a día, o sufrir la muerte de un ser querido, desesperada porque el tiempo pasaran para poder llevar mejor el dolor...tantos días en los que deseaba volver a lo cotidiano, a la normalidad.
Decidí mejorar, llenarme de rutina; Me arreglé, fui al "super", con tanta suerte, que hoy era día de la fruta y verdura, conseguí unas ricas habichuelas, calabacinos y un brecol inmejorable, a muy buen precio, era lo ideal para la cena; lo cociné al vapor, piqué unos ajos, trocitos de bacon y perejil, todo hecho con un rico aceite de oliva.
Las siguientes horas continuarían trayéndome momentos bien agradables; recogí a mi hija Adriana en la Universidad, junto con Alejandro, mi sobrino, que también venía hoy a comer, al llegar a casa, ya me esperaba Sara, mi otra hija, que salía del instituto. La comida fue sencilla, espaguetis de ayer acompañados con unas papas troceadas muy fina y crujientes. La conversación en la mesa fue muy rica entre los cuatro. Disfruté de ellos.
Ha llegado la noche, y he hecho todas mis tareas con ganas, ahora es mi momento de descanso, y mientras llega mi marido, dedico mi tiempo a "mi momento de ordenador". Debo valorar más mis días de rutina, y quizás de esa manera aprenda a disfrutar desde lo que tengo, desde lo que soy...

Tetera de un lindo rastro (Nuremberg))

Tetera de un lindo rastro (Nuremberg))