No se realizaron, pero me alegro de
haberlos tenido”. (Los puentes de Madison).
Desde que puedo recordar los sueños han llenado esos espacios de mi vida que se quedaban ajenos al resto de los mortales. No entendía por qué las personas se dejaban llevar por un mundo simple, con rutina, empeñados en seguir todos la misma dirección, y claro, yo iba en contra corriente por lo que era difícil que me entendieran, hasta tal punto que solían decir que era una niña antipática, calificativo al que yo hacia caso omiso. Algo me decía que yo no encajaba, pero a pesar de eso, no renuncié a seguir dejando que Los Sueños Despiertos me invadieran, siendo capaz de devorar un libro solo con el mero propósito de adentrarme en el para viajar y adueñarme del personaje, que casualmente siempre estaba hecho a mi medida. Esta forma de ser me ayudó mucho a crecer como persona, para nada que me hice una ilusa o introvertida, todo lo contrario, rebosaba por toda mi piel las ganas de que esos sueños se cumplieran. Luchando siempre para educar a mis hijas desde la realidad de la vida, pero teniendo claro cuales eran mis recursos para no caer en el abandono de mi ser.
De esa manera dejé que el tiempo siguiera pasando sobre mi, y a pesar de ir adquiriendo experiencia y madurez con la edad, nunca dejé que Mis Sueños Despiertos fueran solo circunstancias de la niñez o la adolescencia, y no es que tuviera “El Síndrome de Peter Pan”, para nada... Sabía que esa forma de ser que yo había adquirido me ayudaba a sobrellevar momentos con los que no estaba de acuerdo o me hacían sufrir, con lo cual, si eso me sirvió en esa etapa de mi vida, ¿por qué no seguir viviendo con mis sueños, por que no seguir usandolos?. Así lo hice, lo adapté a mi vida laboral, de esposa, de madre, de mujer adulta, siendo consecuente con lo que los años me iban trayendo.
Hoy me doy cuenta de que si no me hubiese negado a aceptar lo que iba llegando a mi vida con la capacidad de anularme, me habría convertido en un ser solo con cuerpo pero sin vida. Gracias a Mis Sueños Despiertos, pude liberarme de ataduras. No voy a negar lo difícil que ha sido y sigue siendo, pero todo es mucho más llevadero y cada vez consigo ser más yo.
Mientras la vida, la edad, la salud y mi mente me lo permitan seguiré Soñando.
Esta receta estaba por mi mente hace tiempo. Hoy quiero compartirla y les invito a disfrutarlas como si ya se la estuvieran comiendo: PASTEL DE CARNE.
INGREDIENTES: 750g de añojo picada (puede ser mixta, mitad cerdo-mitad ternera), 1 cebolla pequeña, medio pimiento, 2 dientes de ajos, 1 calabacín pequeño, 4dl de salsa de tomate, 1dl de vino blanco seco, sal, pìmienta y orégano.
PARA LA MASA: 240g de harina, 1 cucharada sopera de levadura, 1 cucharadita de pimentón, ½ cucharadita de sal de ajo, 90g de mantequilla, 4dl de leche.
MODO DE HACER LA MASA: Tamizar la harina con la levadura, la sal de ajo y el pimentón. Hacer un volcán y en el centro verter la leche fría y la mantequilla cortada en dados. Trabajar con las puntas de los dedos hasta que la masa sea homogénea. Formar una bola y dejar reposar en la nevera unos 15 minutos.
MODO DE HACER LA CARNE: Picar la cebolla muy en trocitos pequeños, hacer lo mismo con los ajos, el pimiento y el calabacín. Cuando todo estos ingredientes estén cocinados, vertemos la carne picada y la salteamos. Regamos con el vino y dejamos que este se evapore. Añadimos la salsa de tomate, y dejamos cocer a fuego lento durante unos 20 minutos. Salpimentamos al gusto y espolvoreamos con el orégano.
Extendemos la masa con un rodillo en una superficie enharinada. Disponemos la carne en una fuente redonda, cubrimos con la masa y horneamos unos 20 minutos as 250º (esto ya depende del horno que tengamos). Cuando la masa ya esté dura y haya cogido color la sacamos dándole la vuelta de tal manera que la carne quede por arriba.
Nota Personal: “Sueño...sigo con mis días, sabiendo donde están las direcciones que debo tomar...y sigo soñando” (Yo misma)
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