El Hogar de Juana

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Las Palmas de Gran Canaria

martes, 5 de julio de 2011

Sabores y olores para el recuerdo, (Adriana y Sara; mis hijas). QUEQUE DE NATA

"No existe en la vida humana una intimidad mayor que la de una madre y un hijo recién nacido. Cronológicamente, física, y espiritualmente, los dos están a unos pocos latidos de ser la misma persona."  (El encanto cotidiano).

...“Cierra los ojos, ¿qué ves, qué olores guardas? -Veo a mamá en la cocina dedicándole paciencia y arte a la comida del día , pidiéndonos que vallamos a probar lo que hace...y los olores nos envuelven comos si de un abrazo suyo se tratara.
 -Tienes razón Sara, el olor y sabor de nuestra casa van unidos a mamá. Nada más placentero que hacer una pausa en nuestras tareas para salir del cuarto e ir a picar algo de lo que cocina"
...

Adriana; la más impaciente, y ordenada, la que más disfruta de los dulces recién salidos del horno. Me aporta madurez, coraje, bondad: Es una parte, o prolongación de mi, por eso
me atrevo a discutir con ella, porque solo mi hija puede ser, o es, la parte que yo soy, y contra la que yo quiero luchar para mejorar...pero es ella, solo ella...
Sara; puro desorden, temperamento a rebosar y la que encontró verdaderas ganas de meter las manos en la masa, pero incapaz de probar bocado de cualquier comida que tuviera que ver con la repostería. Me aporta, alegría, espontaneidad, fuerza; Es la otra parte de mi, mi otra prolongación, y cuando discuto con ella es por querer ver lo que en realidad quiero, o he querido ser...pero es ella, solo ella...Así son mis hijas; distintas , pero capaces de equilibrar mi balanza emocional y existencial.
Adriana y Sara son una buena combinación para disfrutar de todos los días, son el sentido del sabor y el olor en mi hogar, y deseo que "El libro de sus recuerdos"  estén llenos de momentos con aromas a vainilla, canela, limón, tomillo, romero, caldos y asados...bellos olores para sus memorias. En ese libro también quiero que anoten las celebraciones, los fines de semana, las cuatro estaciones del año, la vuelta a casa de unos simples días de clase, los mimos por una  gripe, las alegrías o tristezas que nos daban unas notas de examen, amores que llegan, desamores... Algo así como este queque de Nata y canela, textura y olor que acarician.

INGREDIENTES:   2 huevos,  1 y 1/2 vaso (medida de un vaso de agua) de harina, 1 vaso de azúcar, 1 vaso de nata, una cucharadita de canela, y otra de vainilla.
MODO DE HACERLO: Separamos las claras de las yemas, y batimos a punto de nieve, incorporamos las yemas, y volvemos a batir un poco más, seguidamente incorporamos el azúcar, y todos los demás ingredientes. Untamos un molde con mantequilla y harina, ponemos la masa, y horneamos, el tiempo para que se haga depende de como sea nuestro horno, lo normal es a una temperatura de unos 160º y solo lo sacaremos cuando al pinchar con un palillo, este salga seco. Una vez hecho, y desmoldado, espolvoreamos con azúcar glas. Es importante que durante la cocción no abramos el horno habiendo corrientes de aíre en la cocina, porque eso hará que no leve bien.
NOTA PERSONAL“Tuve a Adriana con 27 años y a Sara con 31, sin embargo, no recuerdo mi vida sin ellas” ...Les quiero todo el universo!!




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Rutina

16 de Marzo de 2011.
Al levantarme hoy me vino este pensamiento; "Otro día más de rutina", y las ganas de empezar mis tareas en casa eran nulas, pensar así, me paraba, me bloqueaba, me negué a dejarme llevar por este sentimiento, así que lo primero que hice fue poner la cafetera al fuego, nada más agradable que el olor del café por la mañana. Me senté con mi marido en la cocina, nos tomamos un rico desayuno, disfrutando de nuestra conversadera, y ahí fue donde me vino a la memoria los recuerdos, recuerdos que hacían darme cuenta de cuantas veces en mi vida había deseado tener momentos de rutina, esos días de desesperación por ver a un ser querido enfermo, verle sufrir, mientras yo, impotente tenía que seguir haciendo lo del día a día, o sufrir la muerte de un ser querido, desesperada porque el tiempo pasaran para poder llevar mejor el dolor...tantos días en los que deseaba volver a lo cotidiano, a la normalidad.
Decidí mejorar, llenarme de rutina; Me arreglé, fui al "super", con tanta suerte, que hoy era día de la fruta y verdura, conseguí unas ricas habichuelas, calabacinos y un brecol inmejorable, a muy buen precio, era lo ideal para la cena; lo cociné al vapor, piqué unos ajos, trocitos de bacon y perejil, todo hecho con un rico aceite de oliva.
Las siguientes horas continuarían trayéndome momentos bien agradables; recogí a mi hija Adriana en la Universidad, junto con Alejandro, mi sobrino, que también venía hoy a comer, al llegar a casa, ya me esperaba Sara, mi otra hija, que salía del instituto. La comida fue sencilla, espaguetis de ayer acompañados con unas papas troceadas muy fina y crujientes. La conversación en la mesa fue muy rica entre los cuatro. Disfruté de ellos.
Ha llegado la noche, y he hecho todas mis tareas con ganas, ahora es mi momento de descanso, y mientras llega mi marido, dedico mi tiempo a "mi momento de ordenador". Debo valorar más mis días de rutina, y quizás de esa manera aprenda a disfrutar desde lo que tengo, desde lo que soy...

Tetera de un lindo rastro (Nuremberg))

Tetera de un lindo rastro (Nuremberg))