El Hogar de Juana

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Las Palmas de Gran Canaria

martes, 9 de agosto de 2011

Te traigo tu flor de cumpleaños; Para ti mamá: BERLINESAS RELLENAS DE CREMA PASTELERA

  Lo que necesito de ti
No sabes como necesito tu voz;
necesito tus miradas
aquellas palabras que siempre me llenaban,
necesito tu paz interior;
necesito la luz de tus labios...(Mario Benedetti)
    ...Lo sé mamá, hoy es tu cumpleaños y papá no estará para traerte una de las rosas que hay plantadas en el huerto de casa...
      “Fermín y Juana fueron adolescentes de La Gran Canaria rural, donde una guerra civil española les hizo crecer sabiendo de necesidades y duros trabajos en el campo. Fue precisamente en sus tareas de labranza donde se conocieron. Femín siempre recordaba esos días con ternura hablando de ella como si se tratara de una linda princesa perdida , describiendo su pelo ondulado, casi con rizos castaños, con una linda cara redonda,  brillantes ojos verdes, de estatura pequeña y frágil, y capaz de hacerle saltar de contento cuando de ella veía una sonrisa...Juana, por su parte hablaba del chico más guapo de la zona, rubio, con los ojos azules como el cielo, con una capacidad nata de saber decir lo justo en el momento adecuado, algo presumido y con don de gente, que embobecía a las muchachas de por allí con su mirada y sonrisa de pícaro, y todo esto, sin olvidarse de mencionar como Fermín cantaba mientras cuidaba del ganado de su padre, o andaba en otros menesteres propios del lugar... No había dinero para mucho cine, o salidas de fiestas, por lo que procuraban asistir a las reuniones que se hacían en casa de algún vecino, donde siempre había algo de música, y la ocasión perfecta para coquetear mientras bailaban.
    ...Y mientras se iba formando lo que el uno por el otro sentían, hubieron idas y venidas de amores que alentaban a afianzar el amor que en ellos crecía. Así hasta llegar a comprender que los dos estaban destinados para estar juntos, por eso lo de casarse, sabiendo que era lo normal a seguir en aquel entonces,  pero que para ellos era algo más...era un acto de Amor que les uniría hasta el final.
    Bregaron y trabajaron para ir haciendo su humilde casa, dando tiempo a los días para traer al mundo a sus tres hijos; dos niñas y un niño. Desde su saber y aprendizaje sacaron lo mejor de si para que en su casa nunca faltaran palabras de cariño acompañadas de gestos que transmitían lo que sentían. Nada de esto era estudiado o hablado por ellos para llevar a cabo el tener un lindo hogar, todo era normal, solo se dejaban llevar por los sentimientos de amor que sentían,... era fácil. 
    No contaban de su vida como si no se hubiesen encontrado espinas que picaran de verdad, claro que no, pero supieron curarse las heridas en compañía, y eso les llevó a la madurez de su vida sintiendo que aquí se llegaba al verdadero Amor incondicional,... y de eso, creo que muy pocos pueden hablar”.
    Hoy, es tu cumpleaños mamá, y papá no está físicamente, pero no debes cerrar los ojos para dejar que las lágrimas sigan mojando tu cara, ábrelos porque es día de alegría, y si no, mira a tu alrededor, mira cuanto te ha dejado, el nunca se ha ido, siempre estará aquí... Eres afortunada, es hora de celebrarlo, y para ello nada mejor que unas ricas Berlinesas rellenas de crema pastelera.
    INGREDIENTES: 30g de levadura, ¼ l de leche, 140g de azúcar, 500g de harina, una pizca de sal, 1 huevo, 60g de mantequilla.
    MODO DE HACERLO: Deshacer la levadura en la leche templada y un pellizco de azúcar. Poner en un bol la harina, 40g de azúcar y la sal. Incorporamos la levadura disuelta. Ablandar la mantequilla y añadirla a la pasta junto con el huevo batido. Le damos la forma de rollo grueso lo la dividimos en 16 porciones. Hacemos un bollo con cada porción y dejamos reposar unos 30 minutos, más o menos, o hasta la haya levado. Freímos en abundante aceite (a mi me gusta virgen extra), no demasiado caliente y vigilar de darles la vuelta, para que no se nos queme y a la vez no se nos queden crudas por dentro.
    CREMA PASTELERA:
    INGREDIENTES:1l de leche, 25g de azúcar, 4 yemas de huevo, 70g de maizena, 1 ramita de canela, y la corteza de medio limón. MODO DE HACERLO:Poner en un caldero la leche,el azúcar, la canela y la corteza de limón. Lo calentamos a fuego lento hasta que hierva. A parte, disolvemos la maizena con un poquito de leche y la mezclamos con las yemas de huevo. Agregamos esta mezcla con la leche aún caliente (retirando la canela en rama y la cascara de limón)Removemos a fuego lento hasta que haya espesado, si se espesara demasiado siempre podemos añadir algo de leche y dejarla a nuestro gusta. Una vez hecha las dos cosas, abrimos las berlinesas a la mitad y rellenamos con la crema pastelera, y ya por ultimo las untamos con azúcar por los dos lados.
    Nota Personal: El haber crecido en un hogar con amor me ayudó a buscar lo que hoy tengo. Gracias mamá, gracias papá. Les quiero.




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    Rutina

    16 de Marzo de 2011.
    Al levantarme hoy me vino este pensamiento; "Otro día más de rutina", y las ganas de empezar mis tareas en casa eran nulas, pensar así, me paraba, me bloqueaba, me negué a dejarme llevar por este sentimiento, así que lo primero que hice fue poner la cafetera al fuego, nada más agradable que el olor del café por la mañana. Me senté con mi marido en la cocina, nos tomamos un rico desayuno, disfrutando de nuestra conversadera, y ahí fue donde me vino a la memoria los recuerdos, recuerdos que hacían darme cuenta de cuantas veces en mi vida había deseado tener momentos de rutina, esos días de desesperación por ver a un ser querido enfermo, verle sufrir, mientras yo, impotente tenía que seguir haciendo lo del día a día, o sufrir la muerte de un ser querido, desesperada porque el tiempo pasaran para poder llevar mejor el dolor...tantos días en los que deseaba volver a lo cotidiano, a la normalidad.
    Decidí mejorar, llenarme de rutina; Me arreglé, fui al "super", con tanta suerte, que hoy era día de la fruta y verdura, conseguí unas ricas habichuelas, calabacinos y un brecol inmejorable, a muy buen precio, era lo ideal para la cena; lo cociné al vapor, piqué unos ajos, trocitos de bacon y perejil, todo hecho con un rico aceite de oliva.
    Las siguientes horas continuarían trayéndome momentos bien agradables; recogí a mi hija Adriana en la Universidad, junto con Alejandro, mi sobrino, que también venía hoy a comer, al llegar a casa, ya me esperaba Sara, mi otra hija, que salía del instituto. La comida fue sencilla, espaguetis de ayer acompañados con unas papas troceadas muy fina y crujientes. La conversación en la mesa fue muy rica entre los cuatro. Disfruté de ellos.
    Ha llegado la noche, y he hecho todas mis tareas con ganas, ahora es mi momento de descanso, y mientras llega mi marido, dedico mi tiempo a "mi momento de ordenador". Debo valorar más mis días de rutina, y quizás de esa manera aprenda a disfrutar desde lo que tengo, desde lo que soy...

    Tetera de un lindo rastro (Nuremberg))

    Tetera de un lindo rastro (Nuremberg))