“Lo ves, Brunetito?. Te lo prometí y estoy de centinela. Duerme, bendito mío;
disfruta de tu paz. También los cocodrilos asustados se calman así, abrazándoles
y hablándoles..” (La Sonrisa Etrusca).
“No entiendo a mi madre. Hoy la he oído hablar con mi padre, le decía que el abuelo ya está muy mayor, y que yo no debo estar tanto tiempo con el, que sus ideas, sus historias, no son buenas para mi, que ya está chocheando, y no debe estar cuidando a un niño de diez años. !Ella si que chochea!, porque ya parece que se le está olvidando pasarlo bien. Todo tiene que ser tan exacto, tan limpio, y ordenado, que no se está dando cuenta de la chispa que le faltan a sus días. He de hablar con el abuelo, porque el sabrá la manera de hablarle a mi madre, para hacerle entender que su compañía me hace bien. Aprendo tanto con el, es como si un libro hablara conmigo. Sabe corregir mis equivocaciones sin que yo me sienta mal por ello, y eso me anima a mejorar.. Esto es lo que hay que decirle a mamá...El abuelo sabrá hacerlo..."
“No entiendo a mi madre. Hoy la he oído hablar con mi padre, le decía que el abuelo ya está muy mayor, y que yo no debo estar tanto tiempo con el, que sus ideas, sus historias, no son buenas para mi, que ya está chocheando, y no debe estar cuidando a un niño de diez años. !Ella si que chochea!, porque ya parece que se le está olvidando pasarlo bien. Todo tiene que ser tan exacto, tan limpio, y ordenado, que no se está dando cuenta de la chispa que le faltan a sus días. He de hablar con el abuelo, porque el sabrá la manera de hablarle a mi madre, para hacerle entender que su compañía me hace bien. Aprendo tanto con el, es como si un libro hablara conmigo. Sabe corregir mis equivocaciones sin que yo me sienta mal por ello, y eso me anima a mejorar.. Esto es lo que hay que decirle a mamá...El abuelo sabrá hacerlo..."
Solo los Abuelos son capaces de transmitir la ternura sin llegar a caer en “ñoñerías”, es algo que la edad les hace saber, y es precisamente la edad lo que trae en ellos esa capacidad de contar las cosas, sus vivencias, con pasión, dejando caer alguna que otra exageración, siendo consientes de que lo hacen y de que los demás lo sabemos, pero siempre con la certeza de que ese exceso es justo lo necesario para narrar, sabiendo que es lo necesario para aprender de lo que dicen. Solo ellos han dejado atrás las prisas, y dejan que la paciencia sea parte de su vestimenta, para saber disfrutar de como su nieto le pinta un bigote, o no apurándose para que termine de comerse ese helado que le chorrea por su mano haciendo dibujos de manchas en su ropa recién puesta. Ya no tienen edad para castigos ni regañinas severas, pero eso no es malo, no puede ser malo recordar como el Yayo me llamaba la atención con el regalo de una voz cariñosa, un abrazo o un besote que no dejarás de sentir mientras vivas...No, los abuelos no están para enfados, ese no es parte de su papel. No les toca educar en el sentido estricto de la palabra, pues su tarea de enseñar se limita a sacar todo lo de su libro de la Experiencia. Y de aquí se puede sacar tanto...Valorar esta figura familiar en el hogar es dar un calor especial a nuestras vidas.
Personalmente no tuve la oportunidad de disfrutar de un abuelo, pero si la vida me hubiera dado esa oportunidad, estoy convencida de haber sido una nieta feliz...Eso es algo que se, solo lo se...
Hoy quiero hacer algo especial para ellos, en especial, para Juanma, porque ya es un gran abuelo, aún antes de verle ya le quiere, ya sueña con el, y ya prepara con ilusión su llegada al mundo...
BOLLOS CRISTINA
INGREDIENTES: 450g de harina de fuerza, 50g de mantequillla, 1 cucharadita de azúcar, 15g de levadura natural, ¼ l de leche, 1 cucharadita de sal, 2 huevos, 100g de pasas sin semillas (opcional), 50 g. de azúcar de cuadradito (también opcional).
MODO DE HACERLO: Tamiza 150g de de harina en un cuenco; añade 1 cucharadita de azúcar, la levadura desmenuzad y la leche templada, removiendo hasta formar una pasta fluida. Deja el cuenco en un sitio cálido hasta que la masa se vuelva espumosa. Echa el resto de la harina en otro cuenco con las al. Añade la mantequilla en trozos pequeños y sóbalos hasta que parezcan migas. Bate un huevo y añádelo a la pasta de levadura junto con la harina sobada y las pasas. Mézclalo bien, pásalo a una mesa enharinada y amasálo unos 15 minutos. Déjalo reposar hasta que doble su volumen. Divide la masa en 14 porciones. Amasa un trozo cada vez, (poniendo pasas según queramos) dale forma de bola y colócalo en una bandeja de horno, en la que previamente habremos puesto papel para hornear. Dejar la bandeja en un sitio templado, cubierta con un paño húmedo, hasta que los bollos crezcan el doble. Antes de meterlos al horno caliente los pintamos con un huevo batido y espolvoreamos con el azúcar machacada ( o simplemente, cogemos azúcar normal y la espolvoreamos por encima). Cocer a una temperatura media hasta ver que han tomado un color tostado, y que al tocar con los nudillos notamos una superficie dura.
Nota personal: “Con las puntadas de mi aguja, los fogones de un hogar, y las teclas de este ordenador, quiero compartir contigo toda la ilusión por la llegada al mundo de ese ser tan especial que te ayudará a escribir tu otro libro de la vida, donde vais a ser los grandes protagonista; “Tu nieto y tu”. (Juana)

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