El Hogar de Juana

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Las Palmas de Gran Canaria

sábado, 31 de diciembre de 2011

La Fe me llega a través del verbo Amar: Torta de Calabaza

 “La fe separada del amor no es fe, sino mera ciencia, la cual se halla desprovista de vida espiritual” (No recuerdo el autor).

Esta es la única manera donde yo puedo reconocer La fe, porque solo a través del amor he podido entenderla. Me he criado y educado bajo la religión Católica, donde todo lo que tuviera que ver con este tema era altamente sagrado y respetado. Esta parte de la educación de mi vida, me llevaba a confusiones, y a un mal estar que me resultaba difícil de entender y aceptar. No soportaba ir a misa, ni los sermones que tenía que oír, pues me parecía triste,oscuro, un mundo de miedos...todo era tan prohibido...Lo que yo sentía y percibía hacía revelarme, con lo cual, siempre era motivo de alguna bronca con mi padre, el, que siempre llevaba su vida religiosa a rajatabla...
Nunca le entendí, de hecho sigo sin entenderlo, no podía comprender que mi padre, con una mente tan abierta pudiera aferrarse a una idea religiosa que le esclavizaba ,pero a lo largo de los años, y después de haber vivido duras experiencias , he descubierto algo al respecto, porque lo que yo no entendía era su forma de aceptar tan tajante a una Religión que, a mi manera de ver, le quitaba libertad, pero el tiempo me ha enseñado que el podía ver lo que mis oídos no escuchaban...Su amor le llenaba de fe, solo que no lo supo y confundió su mar de sentimientos, pensado que lo que sentía le venía a través de sus creencias Católicas, cuando en realidad, le llegaba en manos del verbo Amar. No he cambiado mi manera de ver esta Religión , pero si entiendo la manera de ver la fe. Recuerdo una historia que siempre nos contó, (Puedo oír su voz, y puedo ver en sus ojos el brillo de las lágrimas cuando me la contaba)...
“Escucha hija, te voy a contar una historia que viví cuando era muy pequeño: Yo tendría unos 7 años, dos de mis hermanos mayores tuvieron que partir a la Península para luchar, España vivía una complicada y penosa guerra civil. Cuando mis hermanos se fueron, mis padres y yo, que era el más pequeño, nos instalamos en una casa cueva que estaba cerca del ganado, eran días muy duros, mucho trabajo en casa, y menos manos para ayudar, por eso la decisión de irnos, estando cerca del rebaño las tareas se facilitaban. Un día llegó a mi casa un telegrama donde daban a mi hermano Esteban por desaparecido, y a pesar de ser yo tan pequeño, nunca olvidaré el dolor en la cara de mis padres, las lágrimas de mi madre dolían tanto que la pobre perdía peso a pasos agigantados. Los días pasaban y no llegaban noticias de si estaba vivo o muerto. Los vecinos empezaban a murmurar, ya que les estaba pareciendo que había que celebrar un funeral, pues lo más lógico es que Esteban hubiera muerto. Pero mi padre, Manuel, se negaba a aceptarlo, por eso, para tranquilizar a mi madre, Conchita, y hacerla participe de lo que el sentía, le contó que el tenía Fe en su Virgen de la Cuevita, que todos los días le pedía para que le trajese a su hijo a casa; “Desde el primer momento que me llegue la noticia de que mi hijo Estaban está vivo, y sea a la hora que sea, iré a ver a la Virgen de la Cuevita, (Artenara), para darle las gracias". Cierto día, mientras acompañaba a mi madre a traer agua, , veo que de pronto se queda parada mirando hacía donde comenzaba el camino a casa, se acercaba un hombre nada familiar por aquellos lugares. La pobre mujer de la impresión, tiró el cacharro de agua , y fue en busca de su encuentro, ¡su hijo Esteban regresaba a casa!...Ese mismo día, y ya empezando a anochecer, mi padre, sin temor a la gran lluvia que caía , se puso su capa de pastor, su sombrero, y ayudado de su bastón, se fue a cumplir su promesa, (Andando unos treinta y pico km), para ir a darle las gracias a su Virgen de La Cuevita...
Sin duda que lo que mi padre vivió marcó mucho su forma de ver la Fe, y quizás eso fue lo que siempre le sirvió para vivir y afrontar todo los duros momentos que la vida le deparó...
A mi abuelo Manuel, le dedico mi Torta de Calabaza. No le conocí, pero tengo tantas cosas de el...
INGRDIENTES: 500g de calabaza, 125g de azúcar, 5cucharadas de leche, 1 pizca de sal, 3 huevos, 250g de azúcar moreno, 1cucharadita de canela en polvo, 3 tazas de agua, 259g de crema de queso.
MODO DE HACERLO: Poner la calabaza en un recipiente con tres tazas de agua y sal. Tapar y cocer durante 20 minutos, aproximadamente, hasta que esté blanda. Retirar del fuego, escurrir y vaciar la pulpa. Reservarla previamente triturada con un tenedor. Mezclar la pulpa de la calabaza, el azúcar, la leche, los huevos batidos y el queso. A continuación, batir durante 10 minutos a velocidad media. Engrasar un molde de, aproximadamente, 20 cm de diámetro por 7 de alto. Verter la crema e introducir media hora en el horno precalentado a 180º. Hornear hasta que adquiera un bonito color dorado, pinchar, si el palillo sale limpio, está terminada.
Mientras la torta se hornea, preparamos un almíbar con el azúcar moreno, 1 taza de agua y canela. Cocer a fuego lento durante 7-8 minutos. Dejar que la torta se valla enfriando en le mismo horno. Una vez retirada del horno, desmoldarla, colocarla en una bandeja, bañarla con el almíbar caliente y servir.
Nota Personal; “La Fe que me mueve para seguir deseando, y pidiendo por los seres queridos, dejando que los buenos sentimientos sean el gran impulsor de mis movimientos en los días, es la que quiero tener en mi...es la que conozco, la que entiendo” (Juana Hdez)

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Rutina

16 de Marzo de 2011.
Al levantarme hoy me vino este pensamiento; "Otro día más de rutina", y las ganas de empezar mis tareas en casa eran nulas, pensar así, me paraba, me bloqueaba, me negué a dejarme llevar por este sentimiento, así que lo primero que hice fue poner la cafetera al fuego, nada más agradable que el olor del café por la mañana. Me senté con mi marido en la cocina, nos tomamos un rico desayuno, disfrutando de nuestra conversadera, y ahí fue donde me vino a la memoria los recuerdos, recuerdos que hacían darme cuenta de cuantas veces en mi vida había deseado tener momentos de rutina, esos días de desesperación por ver a un ser querido enfermo, verle sufrir, mientras yo, impotente tenía que seguir haciendo lo del día a día, o sufrir la muerte de un ser querido, desesperada porque el tiempo pasaran para poder llevar mejor el dolor...tantos días en los que deseaba volver a lo cotidiano, a la normalidad.
Decidí mejorar, llenarme de rutina; Me arreglé, fui al "super", con tanta suerte, que hoy era día de la fruta y verdura, conseguí unas ricas habichuelas, calabacinos y un brecol inmejorable, a muy buen precio, era lo ideal para la cena; lo cociné al vapor, piqué unos ajos, trocitos de bacon y perejil, todo hecho con un rico aceite de oliva.
Las siguientes horas continuarían trayéndome momentos bien agradables; recogí a mi hija Adriana en la Universidad, junto con Alejandro, mi sobrino, que también venía hoy a comer, al llegar a casa, ya me esperaba Sara, mi otra hija, que salía del instituto. La comida fue sencilla, espaguetis de ayer acompañados con unas papas troceadas muy fina y crujientes. La conversación en la mesa fue muy rica entre los cuatro. Disfruté de ellos.
Ha llegado la noche, y he hecho todas mis tareas con ganas, ahora es mi momento de descanso, y mientras llega mi marido, dedico mi tiempo a "mi momento de ordenador". Debo valorar más mis días de rutina, y quizás de esa manera aprenda a disfrutar desde lo que tengo, desde lo que soy...

Tetera de un lindo rastro (Nuremberg))

Tetera de un lindo rastro (Nuremberg))