El Hogar de Juana

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Las Palmas de Gran Canaria

jueves, 8 de diciembre de 2011

Sentir que llego a casa: QUEQUE DE CASTAÑAS

 “El hogar es nuestra segunda piel, el caparazón que construimos, como los caracoles, que se agranda y se incrusta con las espirales de nuestros días, meses y años. Es el más íntimo y revelador de todos los lugares” (El Encanto Cotidiano).                                                                                                                       Hoy ya empiezo a sentir que he llegado...
...Y siempre caminando en una misma dirección, con un único objetivo como aliciente para seguir; Llegar a casa...
He llegado, pero aún no lo termino de asimilar. Algunas heridas de este peregrinar hasta aquí, me han dejado más débil de lo que pensaba...No podía llegar a mi casa hasta que no aprendiera a mirar solo hacía dentro, sintiendo que al cerrar la puerta nada se me quedaba atrás...¡Qué difícil dejar el pasado bien guardado!,si, solo guardado porque no creo que se pueda abandonar del todo. Nos pertenece, es parte de lo que somos...¡Y cuanto duele tocarlo!...
Ya me siento en casa, lo se...he llegado. Ya puedo sentir el descanso relajado en mi cuerpo, ya reconozco los aromas...Los sonidos son más suaves, me gusta...Siento que me puedo situar, encuentro mi espacio... Puedo sentirme arropada por el calor de esta morada, y eso me da calma.
Para llegar hasta aquí he dejado mucho por el camino de mi vida, a veces, hasta he podido sentir dolor en mi interior, al ver como se rompía en pedacitos lo que había construido, pero era necesario, había que edificar de nuevo, los pilares anteriores eran tan frágiles que no aguantaron. Ahora había que empezar  como si fuera la primera vez, y en otro lugar, otro espacio, otras personas. Todo lo material me es desconocido, aunque hay detalles que he podido guardar, eso me vendrá bien para no estar del todo perdida, pero lo más importante, la verdadera esencia de sentirme en casa la encuentro en mi compañero, ese compañero que con tanto amor ha sido capaz de estar a mi lado para no dejar que el cansancio me dejara caer...El ha sabido sostenerme, y sus manos han sido firmes...seguras.
Se que no he terminado, que seguiré buscando, pero ya será de otra manera, porque ahora ya estoy aquí, puedo seguir anhelando desde aquí...Ahora ya estoy en casa...
...Un QUEQUE DE CASTAÑAS será ideal para celebrarlo...
INGREDIENTES: 175g de harina de trigo, 10 castañas, 90g de mantequilla sin sal, 125g de azúcar, 1 sobre de levadura, 125g de azúcar, 1 sobre de levadura, 2 huevos, 125ml de leche.  
MODO DE HACERLO: Lavar las castañas, pelarlas, y guisarlas, pero solo un poco, sin dejar que se deshagan. Triturarlas, dejando trocitos pequeños. Mezclar la mantequilla ligeramente derretida con el azúcar y batir mientras vamos incorporando los huevos unos a uno. Añadir la leche. Tamizar la haría y mezclarla con la levadura y las castañas molidas, e incorporar la mantequilla que previamente habíamos batido con el azúcar y los huevos. Untamos un molde de hornear con mantequilla y harina. Ponemos la masa y horneamos a una temperatura media de 160º. Sacar cuando al pinchar, el palillo sale limpio.
Nota Personal: Hoy siento un cálido abrazo...es el abrazo de mi hogar...lo reconozco...

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Rutina

16 de Marzo de 2011.
Al levantarme hoy me vino este pensamiento; "Otro día más de rutina", y las ganas de empezar mis tareas en casa eran nulas, pensar así, me paraba, me bloqueaba, me negué a dejarme llevar por este sentimiento, así que lo primero que hice fue poner la cafetera al fuego, nada más agradable que el olor del café por la mañana. Me senté con mi marido en la cocina, nos tomamos un rico desayuno, disfrutando de nuestra conversadera, y ahí fue donde me vino a la memoria los recuerdos, recuerdos que hacían darme cuenta de cuantas veces en mi vida había deseado tener momentos de rutina, esos días de desesperación por ver a un ser querido enfermo, verle sufrir, mientras yo, impotente tenía que seguir haciendo lo del día a día, o sufrir la muerte de un ser querido, desesperada porque el tiempo pasaran para poder llevar mejor el dolor...tantos días en los que deseaba volver a lo cotidiano, a la normalidad.
Decidí mejorar, llenarme de rutina; Me arreglé, fui al "super", con tanta suerte, que hoy era día de la fruta y verdura, conseguí unas ricas habichuelas, calabacinos y un brecol inmejorable, a muy buen precio, era lo ideal para la cena; lo cociné al vapor, piqué unos ajos, trocitos de bacon y perejil, todo hecho con un rico aceite de oliva.
Las siguientes horas continuarían trayéndome momentos bien agradables; recogí a mi hija Adriana en la Universidad, junto con Alejandro, mi sobrino, que también venía hoy a comer, al llegar a casa, ya me esperaba Sara, mi otra hija, que salía del instituto. La comida fue sencilla, espaguetis de ayer acompañados con unas papas troceadas muy fina y crujientes. La conversación en la mesa fue muy rica entre los cuatro. Disfruté de ellos.
Ha llegado la noche, y he hecho todas mis tareas con ganas, ahora es mi momento de descanso, y mientras llega mi marido, dedico mi tiempo a "mi momento de ordenador". Debo valorar más mis días de rutina, y quizás de esa manera aprenda a disfrutar desde lo que tengo, desde lo que soy...

Tetera de un lindo rastro (Nuremberg))

Tetera de un lindo rastro (Nuremberg))