El Hogar de Juana

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Las Palmas de Gran Canaria

domingo, 1 de abril de 2012

No tengo edad para novios...TORTILLAS DE CALABAZA



“No me abandones, querido, en este lugar
sin tu mano que tomar en la noche,
ni tu voz para despedirte,
ni tu amor par envolver mi vida de cariño,
pliegue tras pliegue.
Y decirte que soy joven
y que el tiempo jamás
logrará hacerme vieja”   (Catherine cookson)


Acababa de dejar a mi marido en su lugar de trabajo, cuando veo que se me acerca una mujer con una sonrisa bien puesta, me costó recordarla, y reconocerla fue ya un gran esfuerzo…era una antigua compañera de trabajo. Apenas nos habíamos saludado cuando me asalta con una de esas “preguntas-respuestas”, y en la que yo solo soy una mera oyente…¿Te has divorciado?...es que acabo de verte despedir a tu novio, porque esta claro que ese no es tu marido…¡Oh Dios!, que pocas ganas de seguir aquella conversación, pero no era plan perder los modales, así que intenté ser lo más escueta en mi contestación…-Si, me he divorciado, y ese Señor era mi marido…¡Ahí si que ya la terminé de armar!, fue como haberle dado a un botón equivocado, pues lo único que conseguí fue disparar sus ganas de argumentar, de hablar, y de contarme su vida, que bien poco me importaba… Y empieza su monologo…Que si me había vuelto a casar, que valla disparate, que ella también estaba separada, con unas enormes ganas de comerse el mundo, y bueno, lo mejor fue cuando me presenta a su acompañante, su novio…¡Si Señor!, ella si tenía novio, y para nada que quería
maridos…Afortunadamente llegaba tarde, a no se donde, y se despidió a una velocidad bien agradecida para mi…
…Este encuentro me dejó pensando, y reflexionando, en todo esto de las relaciones de parejas, de como las vivimos según la edad, de que manera aceptamos  los compromisos que vamos adquiriendo con dichas personas según las etapas y circunstancia de nuestra vida. Afortunadamente, he vuelto a tener otra oportunidad para compartir mi vida al lado de un hombre al que amo, pero que quieren que les diga; si hay algo que tengo bien claro, es de que ya no estoy para novios, a esta edad nuestros equipajes son un poco más pesados, y debemos estar comprometidos para equilibrar la carga…Las experiencias vividas nos van diciendo como caminar un poco más seguros, y nuestros sueños e ilusiones, los queremos más palpables, más a corto plazo. Valoramos  todo lo que nos acontece, y en la misma medida, somos más exigentes, pues ya no perdonamos tanto. Llegamos un poco cansados para aguantar, y es muy complicado no confundir a La Ilusión con el amor…No, yo no tengo edad para Novios, yo siento que tengo edad para compartir con un compañero, un marido, un esposo…Y no necesito un papel firmado, eso no me vale, lo que quiero es un compromiso mucho más firme, con más garantía para lo que soy, y lo que siento…Ese compromiso solo puede ser verdadero si lo adquirimos entre nosotros, es el único que perdurará.
 Hacer tortillas de Calabaza es algo que se me apetece hacer para mi marido, con la doble satisfacción de que la compartiremos en casa con todos los que forman parte de lo que somos…
INGREDIENTES:6 Huevos, 4 vasos de leche, 3 cucharadas de ralladura de limón, canela en rama, 2 vasos de azúcar, 1 copa de anís, 200g de calabaza, 500g de harina, anís en grano, y sal.
MODO DE HACERLO: Guisamos la calabaza con un poco de sal, la canela en rama, el anís en grano. En un bol, batimos los huevos con la leche, la ralladura de limón, los dos vasos de azúcar, la copa de anís, y los 500 g de harina, todo esto lo haremos poco a poco, es decir, añadiendo de uno en uno los ingredientes. Escurrimos la calabaza ya guisada, apartando la canela en rama, y se la añadimos a la mezcla anterior. Batimos todo muy bien. Calentamos el aceite, y freímos las tortillas, dorándola por ambos lados. Las ponemos en una fuente donde previamente habremos puesto papel de cocina para que absorba el aceite…y a disfrutar.
NOTA PERSONAL: No voy a negar, que personalmente, si me gustaría casarme con mi actual pareja, pero casarme de esa manera que dicen que es la verdadera…Después de haber argumentado lo que pienso al respecto, parece algo contradictorio, pero en mi caso hay una explicación de peso… mi historia es algo diferente, y siento que he de recuperar algo que se me negó, y a la que siempre fui ajena…El tiempo dirá…

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Rutina

16 de Marzo de 2011.
Al levantarme hoy me vino este pensamiento; "Otro día más de rutina", y las ganas de empezar mis tareas en casa eran nulas, pensar así, me paraba, me bloqueaba, me negué a dejarme llevar por este sentimiento, así que lo primero que hice fue poner la cafetera al fuego, nada más agradable que el olor del café por la mañana. Me senté con mi marido en la cocina, nos tomamos un rico desayuno, disfrutando de nuestra conversadera, y ahí fue donde me vino a la memoria los recuerdos, recuerdos que hacían darme cuenta de cuantas veces en mi vida había deseado tener momentos de rutina, esos días de desesperación por ver a un ser querido enfermo, verle sufrir, mientras yo, impotente tenía que seguir haciendo lo del día a día, o sufrir la muerte de un ser querido, desesperada porque el tiempo pasaran para poder llevar mejor el dolor...tantos días en los que deseaba volver a lo cotidiano, a la normalidad.
Decidí mejorar, llenarme de rutina; Me arreglé, fui al "super", con tanta suerte, que hoy era día de la fruta y verdura, conseguí unas ricas habichuelas, calabacinos y un brecol inmejorable, a muy buen precio, era lo ideal para la cena; lo cociné al vapor, piqué unos ajos, trocitos de bacon y perejil, todo hecho con un rico aceite de oliva.
Las siguientes horas continuarían trayéndome momentos bien agradables; recogí a mi hija Adriana en la Universidad, junto con Alejandro, mi sobrino, que también venía hoy a comer, al llegar a casa, ya me esperaba Sara, mi otra hija, que salía del instituto. La comida fue sencilla, espaguetis de ayer acompañados con unas papas troceadas muy fina y crujientes. La conversación en la mesa fue muy rica entre los cuatro. Disfruté de ellos.
Ha llegado la noche, y he hecho todas mis tareas con ganas, ahora es mi momento de descanso, y mientras llega mi marido, dedico mi tiempo a "mi momento de ordenador". Debo valorar más mis días de rutina, y quizás de esa manera aprenda a disfrutar desde lo que tengo, desde lo que soy...

Tetera de un lindo rastro (Nuremberg))

Tetera de un lindo rastro (Nuremberg))