sin tu mano que tomar en la noche,
ni tu voz para despedirte,
ni tu amor par envolver mi vida de cariño,
pliegue tras pliegue.
Y decirte que soy joven
y que el tiempo jamás
logrará hacerme vieja” (Catherine cookson)
Acababa de dejar a mi marido en su lugar de trabajo, cuando
veo que se me acerca una mujer con una sonrisa bien puesta, me costó
recordarla, y reconocerla fue ya un gran esfuerzo…era una antigua compañera de
trabajo. Apenas nos habíamos saludado cuando me asalta con una de esas
“preguntas-respuestas”, y en la que yo solo soy una mera oyente…¿Te has
divorciado?...es que acabo de verte despedir a tu novio, porque esta claro que
ese no es tu marido…¡Oh Dios!, que pocas ganas de seguir aquella conversación, pero
no era plan perder los modales, así que intenté ser lo más escueta en mi
contestación…-Si, me he divorciado, y ese Señor era mi marido…¡Ahí si que ya la
terminé de armar!, fue como haberle dado a un botón equivocado, pues lo único
que conseguí fue disparar sus ganas de argumentar, de hablar, y de contarme
su vida, que bien poco me importaba… Y empieza su monologo…Que si me había
vuelto a casar, que valla disparate, que ella también estaba separada, con unas
enormes ganas de comerse el mundo, y bueno, lo mejor fue cuando me presenta a
su acompañante, su novio…¡Si Señor!, ella si tenía novio, y para nada que quería
maridos…Afortunadamente llegaba tarde, a no se donde, y se despidió a una velocidad bien agradecida para mi…
maridos…Afortunadamente llegaba tarde, a no se donde, y se despidió a una velocidad bien agradecida para mi…
…Este encuentro me dejó pensando, y
reflexionando, en todo esto de las relaciones de parejas, de como las vivimos
según la edad, de que manera aceptamos los compromisos que vamos adquiriendo con
dichas personas según las etapas y circunstancia de nuestra vida. Afortunadamente,
he vuelto a tener otra oportunidad para compartir mi vida al lado de un hombre
al que amo, pero que quieren que les diga; si hay algo que tengo bien claro,
es de que ya no estoy para novios, a esta edad nuestros equipajes son un poco
más pesados, y debemos estar comprometidos para equilibrar la carga…Las
experiencias vividas nos van diciendo como caminar un poco más seguros, y
nuestros sueños e ilusiones, los queremos más palpables, más a corto plazo. Valoramos
todo lo que nos acontece, y en la misma
medida, somos más exigentes, pues ya no perdonamos tanto. Llegamos un poco
cansados para aguantar, y es muy complicado no confundir a La Ilusión con el
amor…No, yo no tengo edad para Novios, yo siento que tengo edad para compartir
con un compañero, un marido, un esposo…Y no necesito un papel firmado, eso no
me vale, lo que quiero es un compromiso mucho más firme, con más garantía para
lo que soy, y lo que siento…Ese compromiso solo puede ser verdadero si lo
adquirimos entre nosotros, es el único que perdurará.
Hacer
tortillas de Calabaza es algo que se me apetece hacer para mi marido, con la
doble satisfacción de que la compartiremos en casa con todos los que forman
parte de lo que somos…
INGREDIENTES:6 Huevos, 4 vasos de leche, 3
cucharadas de ralladura de limón, canela en rama, 2 vasos de azúcar, 1 copa de
anís, 200g de calabaza, 500g de harina, anís en grano, y sal.
MODO DE HACERLO: Guisamos la calabaza con un
poco de sal, la canela en rama, el anís en grano. En un bol, batimos los huevos
con la leche, la ralladura de limón, los dos vasos de azúcar, la copa de anís,
y los 500 g de harina, todo esto lo haremos poco a poco, es decir, añadiendo de
uno en uno los ingredientes. Escurrimos la calabaza ya guisada, apartando la
canela en rama, y se la añadimos a la mezcla anterior. Batimos todo muy bien.
Calentamos el aceite, y freímos las tortillas, dorándola por ambos lados. Las
ponemos en una fuente donde previamente habremos puesto papel de cocina para
que absorba el aceite…y a disfrutar.
NOTA PERSONAL: No voy a negar, que
personalmente, si me gustaría casarme con mi actual pareja, pero casarme de esa
manera que dicen que es la verdadera…Después de haber argumentado lo que pienso
al respecto, parece algo contradictorio, pero en mi caso hay una explicación de
peso… mi historia es algo diferente, y siento que he de recuperar algo que se
me negó, y a la que siempre fui ajena…El tiempo dirá…
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